BOLETÍN DE PRENSA
- CDD considera que la renuncia del Papa Benedicto XVI es un acto de humildad y tomado en conciencia
- Deja a la Iglesia en una crisis de credibilidad y con importantes pendientes que resolver
- CDD hace un llamado al Vaticano para elegir a un nuevo Papa que promueva una Iglesia incluyente, respetuosa y comprometida con la justicia social
Ante la reciente noticia de que el Papa Benedicto XVI renuncia a su cargo como líder de la Iglesia católica, Católicas por el Derecho a Decidir considera que esta decisión es un acto de humildad y tomado en conciencia, y hace un llamado al Vaticano para que en estos momentos de cambio, se elija a un Papa que promueva una Iglesia comprometida con la justicia social y los derechos humanos, una Iglesia incluyente y respetuosa de las diferencias y de las libertades individuales, una Iglesia que reconozca a mujeres y hombres como iguales.
A pesar de que un importante sector de la Iglesia acompañó a Benedicto XVI con devoción, esperanza y fe durante su pontificado, el Papa no cumplió las expectativas de acompañamiento de otro sector igualmente importante de la Iglesia pueblo de Dios, a través de una palabra evangélica, un acto de justicia, un gesto de consuelo. Benedicto XVI deja a la Iglesia católica en medio de una severa crisis de credibilidad, que no pudo resolver, y por lo contrario la agudizó dejando pendientes importantes en temas relacionados con la falta de justicia a las numerosas víctimas de abuso sexual por parte de religiosos; la obstaculización en el avance de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y jóvenes, específicamente en la negativa de uso de métodos anticonceptivos y el condón en la prevención del VIH; la reafirmación del papel de subordinación de las mujeres dentro y fuera de la Iglesia; el rechazo y la condena a las expresiones de la diversidad sexual, el silencio ante la violación sistemática de los derechos humanos al interior de la Iglesia, así como la negativa a entablar un diálogo y entendimiento con otras religiones.
- Reconozca a mujeres y hombres como iguales en dignidad, y que fomente con acciones concretas la erradicación de la violencia y la discriminación.
- Reconozca la libertad de conciencia y la autoridad moral de mujeres y jóvenes en la toma de decisiones sobre su sexualidad.
- Se comprometa con la justicia social y los derechos humanos en todos los ámbitos, una Iglesia amorosa, incluyente y respetuosa de las diferencias y de las libertades individuales.
- Reconozca su responsabilidad en el encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos: reparar el daño moral a las víctimas y aplicar la justicia civil y la pena canónica a los culpables.
- Escuche a su feligresía y que sea sensible a los signos de los tiempos, que dedique su mayor esfuerzo al bien común y a su misión espiritual de promover la misericordia y el amor.
- Retome el llamado del Concilio Vaticano II el cual propuso, entre otros temas, romper con la estructura piramidal y excluyente que tiene esta Iglesia.
Es urgente que el Vaticano deje la simulación de ser un Estado y una religión y se avoque a su labor pastoral y a la defensa de los derechos humanos de las personas por el bien de nuestra Iglesia.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|


















