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Boletín de prensa - Renuncia de Benedicto XVI, acto de humildad

 
     
Lunes 11 de febrero de 2013
   
BOLETÍN DE PRENSA

  • CDD considera que la renuncia del Papa Benedicto XVI es un acto de humildad y tomado en conciencia
  • Deja a la Iglesia en una crisis de credibilidad y con importantes pendientes que resolver
  • CDD hace un llamado al Vaticano para elegir a un nuevo Papa que promueva una Iglesia incluyente, respetuosa y comprometida con la justicia social

Ante la reciente noticia de que el Papa Benedicto XVI renuncia a su cargo como líder de la Iglesia católica, Católicas por el Derecho a Decidir considera que esta decisión es un acto de humildad y tomado en conciencia, y hace un llamado al Vaticano para que en estos momentos de cambio, se elija a un Papa que promueva una Iglesia comprometida con la justicia social y los derechos humanos, una Iglesia incluyente y respetuosa de las diferencias y de las libertades individuales, una Iglesia que reconozca a mujeres y hombres como iguales.

A pesar de que un importante sector de la Iglesia acompañó a Benedicto XVI con devoción, esperanza y fe durante su pontificado, el Papa no cumplió las expectativas de acompañamiento de otro sector igualmente importante de la Iglesia pueblo de Dios, a través de una palabra evangélica, un acto de justicia, un gesto de consuelo. Benedicto XVI deja a la Iglesia católica en medio de una severa crisis de credibilidad, que no pudo resolver, y por lo contrario la agudizó dejando pendientes importantes en temas relacionados con la falta de justicia a las numerosas víctimas de abuso sexual por parte de religiosos; la obstaculización en el avance de los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y jóvenes, específicamente en la negativa de uso de métodos anticonceptivos y el condón en la prevención del VIH; la reafirmación del papel de subordinación de las mujeres dentro y fuera de la Iglesia; el rechazo y la condena a las expresiones de la diversidad sexual, el silencio ante la violación sistemática de los derechos humanos al interior de la Iglesia, así como la negativa a entablar un diálogo y entendimiento con otras religiones.

De acuerdo al Instituto Mexicano de la Juventud, un porcentaje importante de
jóvenes inicia relaciones sexuales entre los 15 y 19 años de edad. Por su parte,
la Secretaría de Salud afirma que el 17.8 por ciento de nacimientos en el país,
corresponde a mujeres menores de 20 años, y el 60 por ciento de los embarazos
tempranos no fueron planeados. Asimismo, señala que el grupo de adolescentes es
el que tiene mayor demanda insatisfecha de cobertura de métodos anticonceptivos,
con un 24.6%. Otro problema que enfrenta este grupo, es que a pesar de que el 98%
conocía al menos un método anticonceptivo, 80.1% no utilizó ninguno en su primera
relación sexual, según CONAPO.
En Católicas por el Derecho a Decidir consideramos que existe otra manera de ser Iglesia, tomando en cuenta el sentir de la feligresía e inspirada en el mensaje de Jesús y en el Evangelio. Por ello, esperamos que estos cambios permitan una reestructuración profunda de la Iglesia que responda al reclamo de millones de católicas y católicos que aspiran una Iglesia que:
  • Reconozca a mujeres y hombres como iguales en dignidad, y que fomente con acciones concretas la erradicación de la violencia y la discriminación.
  • Reconozca la libertad de conciencia y la autoridad moral de mujeres y jóvenes en la toma de decisiones sobre su sexualidad.
  • Se comprometa con la justicia social y los derechos humanos en todos los ámbitos, una Iglesia amorosa, incluyente y respetuosa de las diferencias y de las libertades individuales.
  • Reconozca su responsabilidad en el encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos: reparar el daño moral a las víctimas y aplicar la justicia civil y la pena canónica a los culpables.
  • Escuche a su feligresía y que sea sensible a los signos de los tiempos, que dedique su mayor esfuerzo al bien común y a su misión espiritual de promover la misericordia y el amor.
  • Retome el llamado del Concilio Vaticano II el cual propuso, entre otros temas, romper con la estructura piramidal y excluyente que tiene esta Iglesia.

Es urgente que el Vaticano deje la simulación de ser un Estado y una religión y se avoque a su labor pastoral y a la defensa de los derechos humanos de las personas por el bien de nuestra Iglesia.

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